Biografía

 

Raúl. Berlín. Foto de Maricarmen

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CRONOLOGIA PERSONAL

Escrita por el propio autor en tercera persona, y por tanto, se excusa con los lectores, como dice Juan Goytisolo, rogándoles que no tomen por vanidad lo que no es más que un común recurso artístico.

1947

Nace el 16 de febrero de 1947, en la mexicana ciudad de Guadalajara. Que se sepa no hubo repique de campanas. En aquel entonces, la ciudad era una tranquila ciudad capital provinciana. Sus padres, Berta López-Portillo Magallanes y Raúl Pérez Vieyra. Ella de la portuaria ciudad de Mazatlán, Sinaloa, en el Pacífico. Él, en la ciudad de Tula, Hidalgo, cuna de una cultura prehispánica aun tal vez poco investigada: los toltecas. Nace según el Acta de Nacimiento, en la calle Maestranza número 127, sector Juárez.

 

Raúl con su abuela Dolores, con un año, en Guadalajara, Jalisco, México, 1948.

Sus abuelos maternos son Maximiliano López-Portillo y Dolores Magallanes. Maximiliano y toda la rama López-Portillo procede de un pueblo navarro, al norte de España: Caparroso. Sus abuelos paternos, María Concepción Pérez Solares y Mercedes Vieyra. Al enviudar, su abuelo se casa con su hermana, María de la Luz, La Nena. Así que todo queda en casa. Tienen cinco hijos, su padre, el mayor de ellos y luego, en segundas nupcias, el resto: nueve hijos, nada corriente, para la época. Al abuelo le dicen también “Don Chón”. Los padres paternos son de origen hidalguense. No se descarta que, como todos los mexicanos, tenga sangre india. En resumen, criollos, mestizos, indios, de todo hay en la viña del señor. Buen mestizaje.

Su abuela Dolores, en Mazatlán, Sinaloa, México, 1916.

1949

Nace su hermana María Dolores, en Guadalajara. Tampoco recuerda –ni él ni ella- que las iglesias de la capital de Jalisco, hayan dedicado por lo menos, un repiqueteo a tan buena noticia familiar.

Con sus padres, Raúl y Bertha, en Guadalajara, México.

Recuerda que vivía con ellos, la abuela materna, Dolores, vestida como todas las mujeres viudas de entonces, de negro riguroso, de pies a cabeza y desde el primer instante que el marido pasa a mejor vida. Entonces no sabe a lo que se dedican sus padres, él a trabajar en alguna oficina de arquitectos, a dibujar, que es lo que le gusta y así se gana la vida. Ella, a ser “ama de casa”, o sea, a mandar en todo su entorno. No obstante, también trabaja en algún restaurante; lleva la caja, es decir, controla las cuentas de los comensales. Recuerda que aquel restaurante se llama “Los Otates”. Intuye cuando crece, que hay que doblar los ingresos económicos no solo para vivir “decentemente”, sino para “realizarse”, que era lo que se estila entonces. Por lo demás, su madre siempre se las arregla para ganarse la vida.

Con su hermana Dolores, en Guadalajara, México.

1950-1954

Recuerda poco de esta etapa de su vida, salvo que pasa las vacaciones en Mazatlán, con su madre y su familia. A su padre no lo visualiza en ese lugar. Lo ve, en cambio, en las vacaciones y temporadas que pasa en Tula, donde vive parte de la familia paterna. Le parece ver de noche el ferrocarril que va de la ciudad de México a Guadalajara, con escala en Tula, donde lo abordan, por lo general, a toda carrera, desde la casa que está en una loma donde viven y tienen un negocio familiar como tienda de abarrotes, o sea, que se vende desde una caja de cerillas, hasta un par de veladoras, alimentos, latas en conserva, sombreros, reatas, aguardiente o jabones, por hacer más grande la lista. En una ocasión, tienen que correr para que no se les pierda. (Más bien, son varias veces. Y no es culpa de los trenes, llenos de virtudes, pero por lo menos, entonces había trenes de pasajeros. En la actualidad, principios del siglo XXI, son solo recuerdos del pasado: es una vergüenza que México no tenga ferrocarril de pasajeros). La tienda de abarrotes que regenta la familia es además, centro de reunión donde los clientes se echan su copita de mezcal, sin ser cantina. Duermen en la trastienda. Recuerda a su tío Paco, marido de su tía Marta, como experto en la cultura tolteca o a su tío Benjamín, empeñado en hacerle torero. Tula es por aquella época, una ciudad pequeña, orgullosa de su cultura prehispánica y de su legado novohispano, con el ex convento de San José, notable obra del siglo XVI, gracias a los franciscanos.

Raúl, con 7 años. México, DF.

1954-1955

Más o menos por estas fechas, su familia vive en Meztitlán, un pueblo de la sierra de Hidalgo. El año que vive ahí, es uno de los más felices que recuerda. Lleno de tíos, los hermanos de su padre y abuelos. Su abuela Dolores desaparece del escenario y se va al norte de México, a Durango, donde radica desde entonces. Dolores su abuela nace en Tepic, la costa del Pacífico, pero la familia vive también en Chihuahua, donde al parecer, tienen minas o algunas propiedades, que desaparecen con “la bola” y la Revolución de 1910. Su madre le cuenta historias de la Revolución que guarda en su memoria. El gobernador interino de Sinaloa, de la época, es miembro de la familia López-Portillo, y a su vez, pariente del gobernador López-Portillo, de Jalisco. Esta es la rama política de la familia, aunque entre los Pérez, también les entra el gusanillo político, con diversa suerte. De aquellas viejas historias de familia hay una que se relaciona con su abuelo Chón, al que quieren matar en la sierra, opositores políticos, durante la violencia posterior al movimiento armado; nunca lo encuentran, salvo a algunos peones, que caen en combate; su hijo Raúl (o sea su padre) se salva por los pelos, cuando se mete debajo de la cama, arriba de una caja salvadora. Los que se agachan para buscar sobrevivientes de aquel encontronazo, para rematarlos, no lo ven, seguro que por pendejos.

En Meztitlán vive feliz, va a la escuela y se divierte mucho en las “plazas” de los domingos –o sábados, no recuerda bien-, que es como le dicen a los días de mercado, el tianguis prehispánico. Recuerda algunas sonoras balaceras por algún quítame estas pajas y las carreras posteriores para evitar una bala perdida. La Semana Santa que vive ahí, también le llena de gratos recuerdos, escenificado por “actores” del pueblo. Le impresiona mucho la persecución de los “romanos” contra Barrabás, a punta de machete, por las calles empedradas de esa ciudad, orgullosa no solo de su gente, sino del convento del siglo XVI que tiene. La portada del convento es de un elegante estilo plateresco renacentista. Tiene en su interior siete retablos barrocos, uno de ellos, de Salvador de Ocampo, del año 1698. En el portal de acceso al convento hay restos de una pintura mural fechada en 1577. El templo y ex convento de los Reyes Magos se funda en 1537 y se construye entre 1539 y 1560. Recuerda mucho los paseos entre los árboles frutales, sobre todo de mango y los tamarindos, al lado de tíos y abuelos. Vive también otra experiencia, con los ojos de un jovenzuelo: la inundación y desbordamiento del río Venados. Evoca también los gallos que tiene su abuelo, la forma que tiene La Nena de matar las gallinas, a Genarito, por amanerado o joto, como le dicen entonces a los que muestran cierto ramalazo femenino, para no meternos en camisa de once varas. La sociedad mexicana de entonces no es como la de ahora, se entiende. Su tía Concha se acuerda de su sobrino Raúl, que un día de nostalgia por no se qué cosa, le pide: “Tía, dame un beso”.

1955-1957

 

Raúl, con sus compañeros de segundo curso de primaria, en la Escuela pública “20 de Noviembre”.

Por alguna razón que desconoce, sus padres se van a vivir a la ciudad de México, donde reinicia sus estudios primarios. La cordial bienvenida se las da el terremoto de 1957, cuando se cae el “Ángel de la Independencia”, monumento histórico del Paseo de la Reforma y el edificio de la calle Frontera, donde comienzan a vivir en una colonia Roma de calles tranquilas y arboladas. Concretamente en una vecindad de la calle de Querétaro No. 65, casa que ya no existe, en la célebre colonia Roma. Le parece lúgubre cuando tiene conciencia, pero aceptable para su edad. Con algunos amigos de la vecindad, interpreta “obras de teatro”, o dicho de otra manera, hacen parodias de películas de terror: Drácula, La Llorona, El hombre lobo, monstruos creados por mentalidades infantiles que también ven la tele en blanco y negro y el Teatro Fantástico, con Cachirulo y María Rojo.

Asiste a la escuela primaria “20 de Noviembre”, en la Roma; frecuenta el cine Royal en las “matinés” de los domingos y el cine Estadio. Años más tarde, José Emilio Pacheco, el gran poeta y escritor mexicano escribe un breve texto, “Las Batallas en el desierto”, cuya vida, la del niño Carlos, bien pudo haber sido la suya, la del niño Raúl, porque se refleja “de pé a pá”, en esa historia. Amistad con Julio Portillo y su hermano Norberto, padece sus primeros años infantiles y adolescentes, juegan a las canicas, al béisbol, al fútbol americano (“tochito”) en las calles de Zacatecas, saben de la “mala fama” que tienen los de la “Romita”, a los que pintan como muy malditos y buenos para las peleas callejeras y, por supuesto, multitudinarias, o las carreras con Julio Portillo en la hermosa y recoleta Plaza de Luis Cabrera.

1957-1962

Dolores y su hermana María Antonieta, México, DF, 1958, Plaza de Luis Cabrera, colonia Roma.

En 1957 nace su segunda hermana, María Antonieta. Tampoco escucha las campanas de ninguna iglesia, y eso que hay una cerca de casa, en la avenida Cuauhtémoc y Querétaro. De esta época en la colonia Roma, vienen sus recuerdos de la historia que escribe José Emilio Pacheco (JEP). JEP escribe Las batallas en el desierto, y él se siente siempre, desde que conoce esa pequeña novela, el alter ego de Carlitos, el personaje de José Emilio. Recorre esas calles de la Roma y le parece que JEP escribe parte de su propia vida, de tal forma que Carlitos y Raúl se identifican en muchas cosas. De esta época son algunos de sus amigos, los hermanos Julio y Norberto Portillo. Los tres se dicen hermanos, solo porque coincide una parte del apellido compuesto. Es una etapa que evoca con cariño: con los hermanos Portillo juega al béisbol, deporte que practica el padre de sus amigos, trabajador del hotel Hilton, famoso edificio que acaba destruido por el terremoto de 1985; aprende a nadar –un poco- y a disfrutar del dibujo; se ejercita con la copia de algunos cómics, en un intento de imitar, sin suerte, a su padre, éste si, pintor; juegan a las canicas, deporte nacional por excelencia entre una clase media que quiere hacerse un hueco en la sociedad y a retarse a ver quién de los dos, Julio y Raúl, corren más rápido, dando vueltas a la plaza Luis Cabrera, que parte en dos la calle de Orizaba. Se reparten triunfos y derrotas. Primeros escarceos amorosos, sin suerte. A Julio y a Norberto les encanta cantar y tocar la guitarra, pero resultan demasiados bohemios para su cuerpo; son sus irremediables acompañantes para llevar serenata a sus novias o a las aspirantes a serlo. En esto hay altas y bajas, en un tiempo demasiado casto, del supuesto cosmopolitismo mexicano de la capital. Su familia cambia de aires y se van a vivir a la colonia Condesa, cerca de Chapultepec, parque de enormes satisfacciones culturales.

1962- 1969

Su madre Bertha y sus abuelos paternos, La Nena y Concepción, en el puerto de Campeche, Golfo de México, 1965.

En 1962 vive con sus padres en la Condesa, en la avenida Mazatlán 121, numero 32 y años más tarde, en el número 29. Es una privada que aun existe, con salidas a cuatro calles: Mazatlán, Pachuca, Vicente Suárez y Francisco Márquez, nombres de los Niños Héroes, los cadetes que se enfrentan a las tropas invasoras norteamericanas, en la segunda mitad del siglo XIX, en la batalla del Castillo de Chapultepec. Familia bien avenida entonces. Su padre pinta y le da por la bohemia, sin descuidar el trabajo. Siempre de traje y corbata, salvo cuando dibuja en casa. Su madre se dedica a cuidar a sus hijos y a ver cómo hace para que todo el mundo coma, en las buenas y en las malas transiciones económicas. Estudios secundarios en la Número 42, en Pedro Antonio de los Santos y la número 10, en Mixcoac, al sur de la capital. Le gusta el taller de dibujo y le hace asco el de electrónica. No es una lumbrera estudiando, saca los estudios a trancas y barrancas. En la Secundaria número 10 de Mixcoac, tiene su primer contacto con el mundo del periodismo (escolar), al participar en un diario interno. Pertenece a la generación “Cuauhtémoc”.

Etapa reconfortante de su vida, en la Condesa. Hace grandes amigos que conserva aun: Guillermo Durán Cortés y su hermano Rafael; Juan Angulo Méndez y su hermano Mauro; Paco, los hermanos Quijano: Antonio, Francisco (+) y Pablo. Adolfo Obregón y su hermano Luis, el primo de Rafael y Guillermo, Froylán (+). Los primos Luis y Mario Martínez. Guillermo Cadena, su hermana Conchita. Amistad con la numerosa familia Mendoza Mendoza. Incrementa sus escarceos amorosos con algunas chicas del barrio. Juegan al futbol, en Chapultepec, en plan informal; más tarde, en alguna liga sin muchas aspiraciones. Practica el atletismo en el Club Venados y forma parte del club de fútbol de la Universidad de México, los “pumas”.  Escuela Preparatoria “Maestro Isaac Ochoterena”.

Trabaja de funcionario gris en una oficina gris de gobierno: la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, donde conoce a uno de sus mejores amigos, Jorge Ibarra Ávila, que le introduce en su numerosa familia. Aprende los trucos, virtudes y defectos de vivir a costa del erario público. Reelabora con sus propias palabras –invención pura-, una versión libre de la novela de Julio Verne: Viaje al centro de la tierra y algunas más, en un ejercicio poco edificante, cuando debía hacer sus propios relatos. Amistad con Alfredo Careaga. Estudios en la Escuela de periodismo “Carlos Septién García”. Amigos de banca: Luis Alberto Albarrán Hernández (+), Oscar Hinojosa Madrigal (+), Carlos Marín Martínez, Sara Lovera, Socorro Díaz, Samuel Luna Ariyama… Recuerdos del profesor Raúl Navarrete (+), Alejandro Avilés (+) y Manuel Pérez Miranda. Amistad intensa con Marcela Mendoza Villegas, Luis Albarrán Hernández, Oscar Hinojosa y Samuel Luna Ariyama. En 1968 proyectan un viaje por Sudamérica, en coche. Se apuntan más de diez compañeros de la escuela de periodismo. El viaje se frustra, por el goteo de abandonos, de forma inexplicable, o porque le ven las orejas al lobo.

En el trabajo gris burocrático conoce a Luis Páramo, uno de los jefes del Departamento, tío, a su vez, de otro de sus mejores amigos: Daniel Cervantes Páramo, a su vez, hermano de Cristina, Lupe y Lourdes, entrañables. Con Luis, Alfredo Careaga y Daniel, hace sus primeras ascensiones a las montañas, sobre todo las que rodean el Valle de México.

Samuel Luna (+), Enrique, Raúl y Luis Albarrán (+), cerro Palmas, rebautizado como “cabeza de buey”, estribaciones del Ajusco, valle de México.

Ascensión al Popocatépetl, por el Ventorrillo, de miedo. Practica el atletismo de tarde, en el Centro Deportivo Olímpico Mexicano, con ciertas aspiraciones para participar en los Juegos Olímpicos de 1968, en México. Trabaja por las mañanas, practica atletismo de tarde y estudia de tarde-noche. Los días se le hacen cortííííísimos.

Salvador Márquez, primero, Raúl, segundo. XIV Juegos Burocráticos, 110 metros con obstáculos (16″4/10 y 16″5/10, records), México, DF, 1966.

Introduce las excursiones por la sierra, a los amigos y compañeros de banca de la “Carlos Septién García”, a través de una asociación de amigos que Samuel Luna bautiza “Non Plus Ultra”, en la sierra del Ajusco. Los ultras de entonces creen que es un movimiento político para derrocar ¡al gobierno! El escándalo llega a la prensa, que le da vuelo a la historia, para beneplácito de los incitadores de rumores y maquinaciones descabelladas. Se involucra en la movilización estudiantil de 1968, como tantos otros estudiantes, con resultado espeluznante el 2 de octubre. Después de octubre, la fiesta deportiva olímpica y la desazón general. Frecuenta cafés, lee mucha literatura, los clásicos de entonces, Vargas Llosa, Carlos Fuentes…, club de jazz y asiste a fiestas rockeras. Vacaciones por Tula, Guadalajara, Mazatlán y Jaltipán, Veracruz, con sus tíos Luis y María Eugenia y sus primos, Margarita, Alfredo y Concha Lupe.

1969-1972

Entra al periódico El Día. Trabaja en la sección Internacional. Conoce a otro gran amigo, José Carreño Carlón. Compañeros entrañables: Sara Lovera, Marcelo Galán, Claudio Guzmán y Alfonso Quezada. Colaboraciones en El Gallo Ilustrado, con María Luisa La China Mendoza y Edmundo Domínguez Aragonés. También en el vespertino Crucero. Trabaja también en El Día, su amigo Luis Albarrán. Dirigían El Día Enrique Ramírez y Ramírez, pero lo hacían Jorge Aymami y Eugenio Múzquiz.

Raúl, Claudio Guzmán, Marcelo Galán, Alfonso Quezada (+)… y José Carreño Carlón, redacción de EL DÍA, sección de cables, Internacional.

Amplia sus amistades, en torno al Edificio Condesa, de la avenida Mazatlán. Equipo de futbol americano: Los “Friends de la Condesa”.

En 1972, deja El Día porque no rinde como debe, trabajando para el periódico y Radio Mil, en un incipiente pluriempleo. Radio Mil rompe normas, con Raúl Cremoux, que dirige la División Noticias, que da un vuelco a la información por radio en México, hasta entonces, dedicada a la música y a un minuto de noticias, cada hora. El equipo: Gilberto Samayoa, Jorge Armendáriz, Edgar González y Raúl Pérez López-Portillo. Enviado de Radio Mil a los Juegos Panamericanos, de Cali, Colombia (1971). Más amigos, sobre todo, amigas. Amistad con Francisco Ponce y Ramón Márquez C., ambos de Excelsior. Con Raúl Contreras Botello, con quien viaja a Michoacán y ambos disfrutan de alegre amistad; disfrute de aquellos años postraumáticos de 1968, que se prolonga en el tiempo, hasta la aparición de Los Halcones, matones oficiales del régimen y luego, la aparición de las guerrillas urbanas, como el FUZ. Algunos viejos amigos aparecen en el FUZ como por arte de magia. Visita la lugubre prisión de Lecumberri, antes de ir a Chile, para entrevistar a otros camaradas en malos pasos, según las autoridades priístas.

1972-1973

Deja Radio Mil y se va con Luis Albarrán a Chile “para ver el socialismo” democrático de Salvador Allende. Viaje de México a Chile en “autostop”: visitan Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Panamá, Colombia, Ecuador, Perú y Chile, donde vive casi un año.

Y así cruzaron la frontera de México y Luis y Raúl se adentraron en un mundo tan cercano y desconocido. El volcán Tacaná, al fondo, frontera sur de México y norte de Guatemala. Foto de rplp.

Por el camino, amistad con el suizo Jochen Meyer Fried (en Guatemala) y Francisco Zertuche (en Costa Rica). Los cuatro llegan a Santiago de Chile, tras viajar en pareja. Diversas anécdotas durante el viaje de mes y medio. Para los cuatro, una de sus mejores experiencias vivenciales. Un año de estudio y trabajo en Chile; cursos en la Universidad de Chile; envío de despachos a Revista de Revistas, de Excelsior. Al final, acaban publicados en Excelsior, el mejor periódico de México.

Amistad en Chile con Sonnia Valenzuela Garrido, una cariñosa especie de Ángel de la Guarda. Recuerdos agrios por el intento de golpe de Estado el 22 de junio de 1973. La experiencia socialista por la vía democrática acaba en golpe de Estado el 11 de septiembre de 1973. Vivencia espeluznante. La víspera, pasa por el Palacio de la Moneda y ya siente que la cosa no va bien. Sensación inexplicable, en un día de perros, con lluvia y frío. Fue un pálpito de lo que ocurría al día siguiente. Toca la puerta de la embajada de México, y se exilia en su propio país. Chile se queda en el corazón. Amigos varios: Alberto Rodríguez y familia; Adriana, Edith, Patricia y José Antonio Durán; Catalina Rico Vargas y la suya, numerosa. Entrañables.

1974-1977

Reportero de Últimas Noticias, que dirige el “general” Jorge Villa Alcalá, maestro de periodistas; reportero de Excelsior, diario que dirige Julio Scherer García. Amistad con Marco Aurelio Carballo, Francisco Cárdenas Cruz, Emilio Viale, Elías Chávez, Rafael Cardona, Miguel Ángel Rivera Paz, Guillermo Mora, Hugo L. del Río, Manuel Becerra Acosta, Rodolfo Guzmán, Carlos Borbolla, Carlos Reynaldos, José Reveles, Abelardo Martín, Felipe Cobián, René Avilés Fabila. Amistad con Ofelia Aguirre Ruelas, Ana Gojman, Alma Basilio y relación más frecuente con sus primos Ana María y Guillermo López-Portillo,  queridos y entrañables. Amigas, diversas, dispuestas y agraciadas, sin ningún compromiso… Vacaciones en Acapulco.

Raúl, Sergio Pineda (+)y Jorge Armendáriz, México DF, 1975.

En julio de 1976, crisis en el primer diario de México: Excelsior. Asamblea tumultuosa, con gritos y sombrerazos, nunca mejor dicho. “Golpe de Estado” según los analistas independientes, gracias a sucias maniobras gubernamentales. Más de doscientos periodistas (reporteros, editorialistas, administrativos), son expulsados/ o abandonan y algunos por solidaridad, dejan de colaborar en el periódico. Amistad con Eduardo del Río “Rius”. Y con Sergio Pineda, de la agencia Prensa Latina y por fuera, con Gerardo Arreola de Dios. Época de grandes juergas con los compañeros de Excelsior y, por libre, con Luis Albarrán, Jorge Armendáriz, Gerardo Arreola y Carla Werner.

Redacción de la revista Proceso. Celebración del primer número, México DF, 1976. Víctor Manuel Juárez, Carlos Marín Martínez, José Revelés, Paco Ponce, Abelardo Martín Martínez, Raúl Pérez López-Portillo, Dolores Cordero, Roberto Vizcaíno, Elías Chávez, Miguel Ángel Rivera, Carlos Borbolla, Julio Scherer (+), Miguel Ángel Granados Chapa (+), Salvador Corro, Federico Gómez Pombo, Antonio Andrade (+), Miguel Covián, Fe Álvarez (+)…

En 1977, cofundador de la revista Proceso. Es el resultado del esfuerzo de los compañeros que dejan Excelsior. Viaje a París en 1977 como corresponsal de Proceso. Vive unos días en el hotel San Miguel, en el 19 de la rue Cujas, calle donde alguna vez vivió Gabriel García Márquez, ¡Ah!. Amistad con el pintor Alfonso López Monreal. Vive unos días en la Casa de México, de la Ciudad Universitaria. Se hospeda luego en la casa de Madame Goughielmo, en el 31 de la avenida Reille, cerca del hermoso parque de Montsouris. Mujer solitaria, viuda, la señora Goughielmo alquilaba habitaciones, dos de las cuales, ocuparon él y su amigo Alfonso López Monreal. Se entretenía la mujer con la televisión y dándole de comer a las palomas. Viaja en octubre a Madrid y Lisboa, en octubre de 1977, pero pierde su habitación de la avenida Reille. Emigra entonces a la casa de los señores Godchan, en el 59 de la calle Boissière, en la que se le advierte que no están permitidas las visitas femeninas. Ahí se enfrenta al terrible gasto de 450 francos.

Amigos de París y vieja amistad con Anne Marie Mergier. Vive en una buhardilla de la calle de Longchamp, número 21, a un lado de la embajada de México. Pagaba 300 francos, más 50 por el consumo de la electricidad, según convenio que firma, a don Lasserre. Barrio noble, elegante y distinguido, pero él entraba por la parte posterior, dejando al lado, la exquisita entrada de escaleras de madera y alfombra mullida.

Raúl en París, otoño 1977. Foto de Alfonso López Monreal.

Viaja a Madrid, a la cobertura del viaje del presidente José López-Portillo a España: reinicio de lazos diplomáticos entre México y España. Conoce el pueblo navarro de Caparroso, origen de la familia López-Portillo, paterna. Se hospeda en un hostal de la calle de Atocha número 55, debajo de donde años antes, un grupo de matones asesinó a varios abogados laboralistas del Partido Comunista, en los inicios de la transición democrática. Desde entonces, vive en Madrid y trabaja para diversos medios, obligado por las periódicas crisis económicas mexicanas, instaladas para siempre: Núcleo Radio Mil y MVS, Televisión Azteca y Canal 13 de televisión; las revistas Proceso, Casa del Tiempo (UAM), Siempre!, , Macrópolis, Época; diarios Unomásuno, El Nacional, El Sol de México y Agencia Mexicana de Noticias (Notimex). Amistad con colegas de la agencia EFE. A partir de entonces, toma los pinceles y empieza a hacer manchas y dibujos, collage, óleos, acuarelas, en plan casero, para liberar emotividad y sus ganas de novillero en el mundo del arte.

Cobos de Fuentidueña, Segovia, España, 1990. Boceto, camino hacia la iglesia románica y el río Duratón. Rplp.

Visitas presentes y futuras al Museo del Prado y al numeroso grupo de galerías privadas de la época. Años más tarde, retoma para sus viajes un cuaderno para hacer apuntes y bocetos, lo que retrasa, en ocasiones, a su pareja o a sus amigos.

1978-1980

Viaje a Portugal. Conoce a Otelo Saraiva de Carvhalo, Antonio Alva-Rosa Coutinho, comandantes de la Revolución de los Claveles. Vive en España. Marco Aurelio Carballo, cuando vuelve a México, le traspasa su departamento de la calle de Corazón de María, en el número 25, 4 piso, letra G. Se queda con la corresponsalía de Unomásuno. Colaboraciones en España que se alargan hasta en el segundo milenio con El PAÍS, LUI, Penthouse, Mercado, Dinero, La aventura de la historia, Grandes Viajes, el portal por Internet: Paiseshispanos.com y la Agencia Alemana de Noticias (DPA). Amistad con Fernando Jáuregui, Rafael Fraguas, Lorenzo Abanades…

1981

Se casa con Maricarmen Lázaro Lobo, de origen segoviano y vivencias estivales en Cobos de Fuentidueña, junto al río Duratón. Aumenta la familia por el lado español. Amigos, Conchita y José María, Encarnita…

Maricarmen en la Casa de Campo, Madrid, España, 1979.

Testigo directo el 23 de febrero de 1981: asalto armado de Guardias Civiles al Congreso de los Diputados, en Madrid. Intento de golpe, frustrado. Ve la trifulca castrense desde la tribuna de prensa y desmiente que haya sido el teniente coronel Antonio Tejero Molina, el autor de tan castiza e histórica expresión de “¡se sienten, coño!”. El que la dice es un número de la Guardia Civil que, a su lado izquierdo, dice además que su metralleta se le puede disparar, si no se está todo el mundo quieto. Desde entonces, los que conocen su antecedente del 11 de septiembre chileno, creen que es “gafe” y esperan que lo mejor que podía hacer era irse a otro lado. Se queda en Madrid, por sus pistolas –expresión figurada, claro- y deja constancia de que lo sacarán con los pies por delante. Su barrio madrileño: la Dehesa de la Villa, fantástico lugar, arbolado y lleno de vida. Amistad con María Elena Rico Covarrubias, José Jaime Hernández, Gerardo Arreola, Pilar García, Jessica Kreimerman, Guadalupe Irízar, Carlos Ceceña, José Gutiérrez Navas (+), Braulio Peralta, Pilar García, Carlos Schwarts, Pilar Urrutia Martínez, entre otros.

1982-1987

Nace su hijo Raúl (1982) y en esta ocasión escucha las campanas que anuncian la buena nueva. En una etapa crítica, trabaja en la agencia de publicidad Betesa, con Aurelio Ceniceros Vázquez, amigo, hombre espabilado y carisma para los negocios. Carlos Barja Martín, la Mano Negra, según La Sombra. En 1985, nace su hija María y en 1987, Laura y en los dos casos, vuelven a repiquetear las campanas de la alegría y la felicidad, que inunda su “hogar, dulce hogar”.

Secretaría de Estado para la Información. Presidencia del Gobierno. Carnet de Prensa Extranjera No. 576. Segunda Renovación válida hasta el 31 de diciembre de 1982. Corresponsal de Unomásuno. Estas eran las acreditaciones que daba el gobierno español a los periodistas extranjeros. Se observa aun el escudo preconstitucional.

Corresponsal del diario Unomásuno y de algunos más, porque la crisis económica les azota a los mexicanos como jinete del Apocalípsis. Amistad con David Martín del Campo, Carlos Payán, Rafael Ramírez Heredia (RRH), Braulio Peralta, Héctor Aguilar Camín…

1993-1994

Presidente de la Asociación de Corresponsales de Prensa Extranjera (ACPE) en 1993-1994, y asesor de Camecite (Cámara Mexicana de Comercio, Industria y Turismo en España) en 2000-2001, cuando las cosas en apariencia, no parecen ir por buen camino. Amistad con José Antonio Lisbona, Walter Haubrich, Josto Mafeo, Werner Herzog y Nicole Herzog, José Antonio Novais (+), Riccardo Carucci, Harry Debelius (+), Tito Drago, Michael Gore, Elizabeth Guth, Linde Herrmann, Alexis Hynst, Antonio Navarro, Edward Owen, Armando Puente, Agustín Salmón (+), Annibale Vasile, Anne Westley, Tom Burs, Patricia Alvarado, … y los viejos corresponsales extranjeros, con otros más, testigos directos e imprescindibles para escribir una historia de la transición con ojos “extranjeros”.

Corresponsales extranjeros con Felipe González, jefe del gobierno español. Palacio de la Moncloa, Madrid.

1994-2011

Con la crisis del “error de diciembre”, como se conoce la transición mexicana del periodo de Carlos Salinas de Gortari a Ernesto Zedillo, se queda sin trabajo y sin corresponsalía y aparece un humor de perros, contra el oficio que siempre le ha dado de comer: el periodismo. Se vuelca entonces con la investigación, que le lleva a ser una nueva y entusiasta “rata de biblioteca”, en la Hispánica y la Nacional, ambas de Madrid.  Con esas fuentes, comienza su etapa de escritor, en la editorial Silex. Más tarde compagina periodismo con la escritura y ahí la lleva, con ambas cosas y su trabajo en Plafico, empresa familiar de sus cuñados.

Transformación de Madrid y de España, que deja asombrados a muchos analistas. Como diría en alguna ocasión el vicepresidente Alfonso Guerra, el cambio sería tan evidente que no la reconocería “ni la madre que la parió”. Pero la crisis permanente que se instala en el mundo globalizado desde 2008 iba a transformar de nuevo a España y tampoco la iba a reconocer aquella madre de la que hablara Alfonso Guerra.

LIBROS PUBLICADOS

La infancia y la juventud en los países en desarrollo (Cruz Roja Española, Madrid, 1989); Argelia el fin del sueño islamista (Silex, Madrid, 1999); Guía turística sobre México (Jaguar, Madrid, 2000); Chiapas México desconocido (Silex, Madrid, 2000); Cancún y la Riviera Maya (Everest, Madrid, 2002); Historia Breve de México (Silex, Madrid, 2002); Lázaro Cárdenas (Biografía, Dastin, Madrid, 2003); José Clemente Orozco (Biografía, Dastin, Madrid, 2003); Francisco I. Madero (Biografía, Dastin, Madrid, 2003); Historia General de México (Dastin, Madrid), La España de Riego (2005) y Los Mayas. Historia de un pueblo indómito (Silex Ediciones, Madrid, 2007), Aztecas-Mexicas. El imperio de Mesoamérica (Sílex Ediciones, Madrid, 2012). Pendiente de publicación, La república de Carlos Fuentes, semblanza biográfica del escritor mexicano, con doce años de trabajo detrás, y estrés de caballo.