Puerta del Sol

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Artículo publicado en Criterio (Hidalgo), México, el 10 de noviembre de 2011.

España: gobierno conservador a la vista

Por Raúl Pérez López-Portillo

Dicen las malas conciencias y las encuestas, que el próximo jefe del gobierno español, será un hombre de derecha, conservador y poco dado a las explicaciones. Por lo menos así fungía como líder de la oposición, don Mariano Rajoy, gallego confeso, de esos a los que los chistes mexicanos de gallegos lo convertirían en un hombre que no se sabe si sube o baja las escaleras.

El próximo 20 de noviembre, los españoles eligirán tal vez a Mariano Rajoy, (según las encuestas, la duda está en si gana con mayoría absoluta) porque el candidato socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba, ex ministro del Interior en el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero arrastra el lastre del desastre económico de los últimos tres años.

El debate “cara-acara” entre los dos máximos candidatos al gobierno, Rajoy y Rubalcaba, se saldó, según los medios españoles, a favor del conservador, a pesar de que, cuestionado por la nebulosa que presentó como programa electoral, aparece y se interpreta como blanco, pero también como negro.

El líder de la oposición y futuro presidente del gobierno español, ha navegado en la indecisión más absoluta, aunque todos esperan que traiga las tijeras para recortar recursos desde la sanidad y la educación, hasta cualquier partida que choque con la idea del déficit público más bajo que se pueda. O sea, aplicará una política neoliberal fortísima que afectará no solo derechos establecidos y ganados con mucho esfuerzo, sino que no se tentará el corazón para cerrar el grifo.

Esa es su política, que contrarresta la del candidato socialista, parecida a la que promueve Obama en Estados Unidos: inversión pública para generar fuentes de trabajo, el caballo de batalla de los candidatos españoles.

Rajoy fue ministro del Interior y vicepresidente con José María Aznar y ha esperado siete años en la oposición, para ver colmadas sus aspiraciones. Fueron siete años donde los ultras radicales de su partido y los fascistas emboscados que pululan en sus filas o como simpatizantes o comentaristas políticos a pecho descubierto, han dedicado todo su esfuerzo, con el apoyo inestimable de la iglesia católica, a denigrar al gobierno de Zapatero, incluido él mismo.

Véanse si no, algunas perlas que recogió José María Izquierdo, en su libro “Las mil frases más feroces de la derecha de la caverna” (Aguilar, Madrid, 2011), todo un portento de agudeza “intelectual”.

Sobre Zapatero: “Zapatero no se va. Eso hubiera sido un acto de patriotismo imposible en un socialista tan sectario como él”. “Zapatero ha convertido a España en el payaso que recibe todas las bofetadas”. “Está claro que, tras siete años gobernados por este híbrido de Alicia y Atila, en España no cabe un imbécil más”.

Sobre Rubalcaba, otra perla: “En fin, sólo hay una cosa peor que Zapatero y es Rubalcaba”.

Este libro es apropiado para entender a la extrema derecha española camuflada de demócrata que no se ha cansado de vomitar lindezas como las que ofrezco. Sus críticas no dejan títere con cabeza, en un afán de, “cuanto peor (España), mejor”. Porque una cosa es la libertad de expresión y otra, un bombardeo sistemático bajo consigna, que es lo que parece, mientras Rajoy ha dejado a los duros de su partido, que limen al gobierno, que tampoco ha tenido mucho éxito en sus políticas, sobre todo, no supo entrarle al toro, cuando apenas asomaba por la puerta de toriles y, al final, ese toro, le pasó factura, con los 5 millones de desempleados.

Los argumentos de que la crisis no es únicamente española, no será considerada por los electores españoles como argumento de peso y, si, como pretexto de incapacidad.

Al final, cada pueblo tiene el gobierno que se merece. Es la hora del cambio conservador, pero ¿será para bien? Esto vale también para las elecciones mexicanas del 2012, como lo fueron las de Guatemala y Nicaragua. No dudo que muchos dirán: “que Dios con agarre confesados”.

raulperezlp@gmail.com