Pemex, las denuncias vienen del norte

 

El petróleo mexicano sujeto a discreciones históricas

08/ 06/ 14

Por Carlos Ferreyra

 

Cada vez que un funcionario de alto nivel abre la boca para hacer algún anuncio espectacular, siento, como decía el siempre presente Miguel Ángel Granados Chapa, que alguien me recorre la espina dorsal con una ficha de Coca Cola. Puede ser de la marca de refresco que prefiera el lector, desde luego.

Miguel Ángel se refería así a la actitud irrespetuosa de sus alumnos en la UNAM, quienes además de tutearlo eran capaces de decirle, por ejemplo, “maestrín” o “mayestro” o cualquiera otra estupidez similar.

Digresiones aparte, sucede que un señor con apellido parecido a un avión de combate de la Segunda Guerra Mundial, Miguel Messmacher, con toda la prosopopeya correspondiente al anuncio, declaró que en el futuro los contratos entre Pemex y particulares se realizarán “con la máxima transparencia”.

El malvado de Pepe Grillo en su comentario del viernes pasado se preguntó qué sucede con los contratos vigentes, con los que se firmaron en el remoto o cercano pasado y los que en este momento se están suscribiendo. Y señala que, como los diamantes, la transparencia debe ser eterna y no sólo futura.

El buen Pepe Grillo olvida que los guardianes de la pureza petrolera no están en México, sino en el norte. De allí vinieron las denuncias contra Oceanografía por desfalco a Citigroup que en investigaciones locales no se han hecho extensivas a daños nacionales. Se procede a recuperar la lana de los gringos; lo otro mejor lo dejamos así mientras destituyen a los funcionarios bancarios involucrados y aquí nadie enturbia las limpias aguas en las que navega la paraestatal.

Simultáneo a la declaración de Messmacher, anuncian la cancelación de la sociedad con Repsol, la quebrada empresa petrolera gachupina, pero dejan vigente la adquisición de astilleros gallegos, también quebrados pero que en cínica o inconsciente declaración oficial, se anunció que fueron comprados para auxilio de la economía española. Esta fue obra de Felipe Calderón, a quien se acusó públicamente de ser accionista de un astillero que construirá floteles para Pemex, mismos que en extraña  coincidencia procesan en Vigo.

La novedad nueva, como dicen en mi pueblo, está en la investigación por violaciones a la ley de prácticas corruptas en el extranjero abierta por las autoridades gringas contra la empresa Key Energy y se refiere, según el diario The Wall Street Journal, a contratos con Pemex.

El cotidiano informa que los abogados Bronstein, Gerwitz y Grossman publicaron un alerta suponiendo violaciones legales por parte de la empresa sita en Texas, la que anunció, por lo demás, la integración de un comité de investigación de sus operaciones tanto en México como en Rusia, país que como el nuestro, no se caracteriza precisamente por la limpieza y honorabilidad de sus funcionarios públicos.

Junto con Halliburton, con un pasado repleto de trafiques, cochupos y trasgresiones legales, Schlumberger, Weatherford, Calfrac, Nabors y Parker Drilling, Key Energy está considerada una de las futuras ganadoras o de las mayores beneficiarias de las modificaciones legales a la explotación y comercialización del petróleo y sus derivados.

En números, Pemex aportó 12 por ciento de los ingresos totales de la empresa gringa en 2013, mientras que 19 por ciento de las cuentas por cobrar corresponden a la paraestatal mexicana.

En entrevista con Carmen Aristegui, cita el portal de 24 Horas, Emilio Lozoya Austin, director general de Petróleos Mexicanos, se deslindó del tema. Con simpleza dijo que “no conozco el caso”.

Habrá que esperar, como está sucediendo, que los vecinos del norte destapen otra cloaca relacionada con Pemex, y con suerte los altos funcionarios, salpicados, se darán por enterados.

carlos_ferreyra_carrasco@hotmail.com