El México trágico de Carlos Fuentes

Se cumplen 8 años de la muerte de Carlos Fuentes. Su primera novela, ‘La región más transparente’, fue una joya literaria que supuso una revolución y una transgresión total en la narrativa de la época y marcó el camino a muchos escritores.

Javier García Recio 18.05.2020

Tomado de
https://www.laopiniondemalaga.es/libros/2020/05/17/mexico-tragico-carlos-fuentes/1166125.html

El escritor obtuvo el Premio Príncipe de Asturias en 1994.

El escritor obtuvo el Premio Príncipe de Asturias en 1994.

Cuando en abril de 1958 apareció en Mexico ‘La región más transparente’, de un joven y casi desconocido escritor llamado Carlos Fuentes, la conmoción fue mayúscula. La conmoción radicaba en lo que Fuentes desvelaba a sus compatriotas y en cómo lo contaba. ‘La ciudad más transparente’ descubría a los mexicanos como su gran revolución, cantada y glorificada, fue realmente un fracaso al ser una revolución traicionada.

Los mexicanos descubrieron la verdad de su historia reciente y también a un gran escritor. Cuatro años después Carlos Fuentes ratificaba su condición de escritor universal con ‘La muerte de Artemio Cruz’, donde volvía a abundar en la revolución traicionada, recordada en su lecho de muerte por el poderoso empresario Artemio Cruz que no dudó en traicionar a la revolución para lograr fortuna y poder.

Así, casi a la par que ‘Pedro Páramo’, la gran novela de Juan Rulfo; solo tres años después de esta, apareció ‘La región más transparente’, con la que Carlos Fuentes renovaba totalmente la tradición novelística de la literatura mexicana que luego revalidó con ‘La muerte de Artemio Cruz’.

Hasta su muerte el 15 de mayo de 2012, Fuentes desplegó todo su arsenal narrativo en novelas y cuentos que quedarán mas allá de la desaparición del escritor y formarán parte de la literatura latinoamericana.

Pocos escritores del pasado siglo XX y del actual con la sabiduría humanística de Carlos Fuentes. Su enorme talento, su necesidad vital de conocer y aprender, el haber vivido desde niño, por la condición de diplomático de su padre, en tierras y lugares de aquí y de allá, absorbiendo lo esencial de cada destino, le permitieron conocimientos profundos de muchas materias. Fuentes, dicen los que le conocían, sabía de todo, podía hablar de filosofía humanista con María Zambrano, de los problemas de la deuda de los países subdesarrollados con Kenneth Galbraith, de cine con su amigo Luis Buñuel, o de alta política con Mitterrand, y todo ello hundiendo sus raíces en su México ancestral, en la revolución mexicana.

Cuando la muerte le sorprendió, furtiva y traicionera, en un recodo del camino el pasado 12 de mayo, Carlos Fuentes preparaba la edición de ‘Personas’, un hermoso homenaje a algunos de los personajes mundiales que estrecharon su mano, conversaron con él y trabaron lazos de amistad o reconocimiento profesional. El libro tuvo que llegar póstumo a las librerías, su hacedor no pudo acompañarlo en este último paso.AD¡Increíbles casas de famosos que te dejarán sin palabras!Es desgarrador donde vive Sonia Ferrer a los 42…

En este libro relata algunos casos incluso de admiración o de sorpresa, como le ocurrió escuchando al entonces presidente Bill Clinton, «cuando descubrimos Gabo (García Márquez) y yo una noche en Martha’s Vineyard, escuchando a Bill Clinton recitar de memoria pasajes enteros de Faulkner, demostrar que había leído el Quijote y por qué Marco Aurelio era su autor de cabecera».

Mostraba ahí su respeto por María Zambrano, a la que conoció en Mexico y visitó en sus últimos días en Madrid, de tal manera que cuando consiguió el Premio Cervantes en 1987, y un año después a la pensadora malagueña, se sintió aliviado al reconocer que era ella la que daba reconocimiento al premio.

Con todo aquel bagaje Fuentes abordó su obra maestra, ‘Terra nostra’, que tras su publicación pasó a ser un referente fundamental de la novela hispanoamericana. Una historia vasta, extensa y difícil que se remonta a la España de los Reyes Católicos y se centra en Felipe II, para reflejar el absolutismo español de los Austrias, y el mecanismo urdido para lograr el poder en la América española. Refleja la inmovilidad, el aislamiento, la sobriedad, y la idea de una España sombría que da poco espacio a la vitalidad, aquella España de los austrias.

Aunque no fue su última novela, ‘La voluntad y la fortuna’, que aparece en 2008, cierra el ciclo vital de la gran producción literaria de Fuentes. El escritor eligió 2008 para sacar a la calle esta obra y hacerla coincidir con los 50 años de la aparición de su primera novela ‘La región más transparente’. Y este ciclo vital no es otro que la propia historia de su país, de México, que Carlos Fuentes retrata una y otra vez como un brutal y trágico mural de permanentes tintes violentos, de una violencia convertida en cáncer social. ‘La voluntad y la fortuna’ es una historia sobre el manejo del poder en la nación mexicana, un manejo que ha alcanzado niveles de corrupción y violencia sin precedentes. Esta última gran historia de Fuentes es una radiografía de un país sangriento, que se encuentra ante el difícil reto de hacer frente a esta actividad sanguinaria que amenaza el estado social.

Fuentes fotografía con nitidez a su país. «Un país de más de cien millones de habitantes que no puede darle trabajo, comida o educación a la mitad de la población, un país que no sabe emplear a los millones de obreros que necesita para construir carreteras, presas, escuelas, viviendas hospitales, (€) un país donde el hambre, la ignorancia o el desempleo conducen al crimen y una criminalidad que lo invade todo, el policía es criminal, el orden se desintegra, el político es corrupto, hace agua la trajinera€» «Pero esta tremenda desolación social termina convertida en un rictus de frivolidad pues como dice al final: «en México no hay tragedia, todo se vuelve telenovela».

El dominio de los géneros literarios le permitió demostrar igualmente su talento narrativo en el cuento. Además de ofrecer una variada gama de enfoques, voces y formas narrativas, estos cuentos forman parte de un intrincado mundo de ficción. A ningún lector de la obra de Fuentes podrá extrañarle, en efecto, que estos relatos abunden en inquietudes y obsesiones que están presentes en su producción desde un principio y que, con leves variaciones o sin ellas, reaparecerán en esa obra hasta hoy mismo: la violencia, el erotismo, la critica social sobre una Centroamérica perdida en la desigualdad. Los sueños irrealizados mutilados y perennes.

Entre ellos destaca ‘Aura’, un relato corto que Fuentes escribió en 1962, muy poco antes de aparecer ‘La muerte de Artemio Cruz’. Narra la historia de Felipe Montero, un joven historiador al que le será encomendada la tarea de ordenar y terminar de escribir las memorias del general Llorente por parte de doña Consuelo, su viuda, con la condición de que deberá vivir en la casa junto con ella y su sobrina, Aura, mientras realice el trabajo, por la que sentirá una singular atracción. Posteriormente, sin embargo, descubrirá que la dependencia de Aura de doña Consuelo va más allá de lo imaginable.

También ‘Chac Mool’ es uno de los cuentos más conocidos de Fuentes, en el que se narra la historia de Filiberto y su desafortunado y triste encuentro con un antiguo dios maya.

La obra narrativa de Fuentes sabe enganchar, conectar al lector a su pluma y llevarlo a la altura que su calidad literaria que alcanza sin que eso produzca vértigo. Se trata de una proeza intelectual al nivel de pocos.